Desde los sucesos de Ezeiza -que culminan con la renuncia de Cámpora- Perón sabe que deberá ocupar nuevamente la presidencia. Es consciente de la enorme responsabilidad que eso implica -dadas las expectativas que todo un pueblo deposita en él- y de la pesada tarea que le aguarda. Tiene ante sí un país afectado por profundos problemas económicos y sociales, y traspasado por cruentos enfrentamientos que tienen su correlato al interior del mismo Movimiento Justicialista.
Por eso, en el tiempo que media entre su arribo a la Argentina y la asunción de su tercera presidencia constitucional, redoblará esfuerzos para unir a sus partidarios -y a todos sus connacionales- tras la empresa común de la reconstrucción y la liberación del país.
Ejerciendo una tarea de docencia cívica, desplegará una y otra vez su pensamiento en múltiples discursos pronunciados ante diversos auditorios explicando los fundamentos de la revolución justicialista, alertando acerca de los desafíos del futuro y señalando el camino a recorrer para afrontarlos. En gran medida, son mensajes dirigidos a los distintos sectores del peronismo, procurando contrarrestar las fuerzas centrífugas que amenazan su integridad.
El 30 de julio de1973, Perón pronuncia en la sede de la Confederación General del Trabajo un discurso acerca de la revolución que debe llevar a cabo el justicialismo, que no todos parecen concebir del mismo modo.
Dice en esa oportunidad: "Hoy yo quisiera tratar un tema que es especialmente importante por el momento que vivimos. Y es esa aparente controversia que parece haberse producido en algunos sectores del peronismo; la lucha que, aparentemente, ha sido planteada como acusación a una burocracia sindical, por un lado, y a los troskos, por el otro. "Indudablemente, en movimientos como el peronista, de una amplitud tan grande y de un proceso cuantitativo tan numeroso, tiene que haber de todo en lo que a ideologías se refiere (...). Es indudable que en todos los movimientos revolucionarios existen tres clases de enfoques: de un lado, el de los apresurados, que creen que todo anda despacio, que no se hace nada porque no se rompen cosas ni se mata gente.”
“Otro sector esta formado por los retardatarios, esos que no quieren que se haga nada, y entonces hacen todo lo posible para que esa revolución no se realice. Entre estos dos extremos perniciosos existe un enfoque que es el del equilibrio y que conforma la acción de una política, que es el arte de hacer lo posible: no ir más allá ni quedarse mas acá, pero hacer lo posible en beneficio de las masas, que son las que más merecen y por las que debemos trabajar todos los argentinos.”
"Revolución, en su verdadera acepción, son los cambios estructurales necesarios que se practican para ponerse de acuerdo con la evolución de la humanidad, que es la que rige todos los cambios que han de realizarse (...). Los pueblos se han esclarecido y ya no quieren sacrificarse; y si se los somete a sacrificio, se rebelan. Aceptan un esfuerzo mancomunado, un esfuerzo realizado por todos en bien de la colectividad y de cada uno, dentro de un régimen de acuerdo y no de presiones.”
"Ese es el sistema que corresponde a nuestros días y el que se esta imponiendo en el mundo; vale decir, una democracia integrada, donde cada uno hace su vida con toda amplitud y toda libertad, pero luchando para que la comunidad se realice y haciendo posible que, en esa comunidad realizada, cada uno pueda, de acuerdo con sus condiciones y según sus esfuerzos, realizarse a sí mismo”.
"Pienso yo que este es el camino de nuestra revolución. Si nosotros entendemos eso, no habrá otra revolución que pueda estar sobre los objetivos de la que nosotros defendemos, integrándonos en el continente latinoamericano, que es el último que va quedando por integrarse.”
"Por eso, a toda esa muchachada apresurada -a la que no critico porque esté apresurada, porque Dios nos libre si los muchachos no estuvieran apresurados- hay que decirle como le decían los griegos creadores de la revolución: "Todo en su medida y armoniosamente". Así llegaremos. No llegaremos por la lucha violenta: llegaremos por la acción racional e inteligente realizada en su medida y armoniosamente".
En más de un párrafo de ese discurso, se advierte que Perón hace esfuerzos de persuasión destinados a los sectores juveniles del Movimiento, tratando de evitar su aislamiento y la profundización del enfrentamiento interno.
El 2 de agosto, habla a los gobernadores de provincias reunidos en la residencia presidencial de Olivos. Vuelve sobre los mismos temas y enfatiza la necesidad de la organización del Movimiento: "Yo ya dejaré de ser el factotum, porque ya no es necesario que haya factótums. Ahora es necesario que haya organizaciones (…).”
“Hay que recordar, señores, que mientras los movimientos gregarios mueren con su inventor, los movimientos institucionales siguen viviendo aun cuando desaparezcan todos los que los han erigido. Porque el hombre no vence al tiempo; la organización es lo único que puede vencerlo.”
“Yo ya estoy viejo, y el hecho de que se acerque mi final nos debe hacer pensar en que es necesario que este Movimiento se institucionalice para que pueda continuar en el tiempo y en el espacio, aun prescindiendo de mí. Y desde este momento debe comenzar a prescindir de mí, para que sea manejado por los peronistas que los propios peronistas designen. “
"Nosotros somos un movimiento de izquierda. Pero la izquierda que propugnamos es una izquierda justicialista por sobre todas las cosas; no es una izquierda comunista ni anárquica. Es una izquierda justicialista que quiere realizar una comunidad dentro de la cual cada argentino tenga la posibilidad de realizarse; no mas allá.”
“No es difícil, si llamamos a todos los hombres de buena voluntad que, como argentinos, quieran luchar por la grandeza de nuestra tierra y de nuestro pueblo. Yo creo que en ningún corazón bien intencionado pueden estar ausentes estas premisas, que son las premisas de todos los tiempos.”
Y el 18 de agosto, en oportunidad de expresar su aceptación de la candidatura presidencial ante el Congreso del Partido Justicialista, reunido en el Teatro Nacional Cervantes, dice Perón: "Hay un solo interés: es el interés de todos los argentinos, sin cuya realización nadie podrá soñar en realizar su propio destino (...).
“En el Movimiento Peronista nadie debe sentirse más de la sensación de lo que es, pero tampoco menos de lo que debe ser. Porque es necesario su esfuerzo y su sacrificio sí es preciso. En este sentido, yo no he querido eludir la responsabilidad de investir, por segunda circunstancia, el gobierno de la Nación, tarea ciertamente difícil, compleja y larga.”
“Porque he querido dar el ejemplo a nuestro Movimiento, buscando en este gesto el sacrificio que cada uno de nosotros debe estar decidido a prestar en estos momentos al país. El Movimiento Peronista debe tener la sensación de que cada peronista, en cada lugar de la República, ni debe ni puede eludir el deber de la hora”.
En esa misma oportunidad hace referencia al tema ecológico, que tanto lo ha preocupado en los últimos años. Llama la atención sobre los riesgos que afronta la humanidad, relacionados con el agotamiento de los recursos no renovables, en razón del uso abusivo que de ellos se ha hecho en los países industrializados.
Duración:
1 hora 26 min. |
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Reportaje televisivo efectuado a Perón el 3 de septiembre de 1973, realizado por los periodistas Roberto Maidana, Jacobo Timerman y Sergio Villarroel. |
Y aprovecha para delinear su propia concepción del desarrollo. “No se trata de desarrollarse para ser rico y ser poderoso. Se trata de mantener una verdadera economía ecológica, que permitirá por lo menos comer por más largo tiempo, hasta que llegue este triste momento que la humanidad debe esperar, donde la mitad deba fallecer por falta de comida (…).”
“Y no podemos ser tan torpes nosotros, de entusiasmarnos con el brillo de un desarrollo tecnológico que está llevando al mundo a la encrucijada más terrible de todos sus tiempos (...).”
“Nosotros debemos pensar que no se trata de buscar un desarrollo exagerado de los medios, sino de buscar un desarrollo aparente y proporcional a nuestras posibilidades y a nuestras necesidades (...). Es decir, aspiramos a un gobierno que haya estudiado bien todas estas circunstancias y pueda dirigir al país sobre caminos realistas, sobre caminos que aseguren el futuro, y sobre caminos que no impongan a los argentinos sacrificios inútiles, que han de pagarse en el futuro con desgracias desproporcionadas a toda aspiración humana.”
El 30 de agosto, el general Perón habla ante legisladores de ambas Cámaras, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional. Efectúa un severo diagnóstico de la situación del país -de la cual ya ha tenido tiempo de imponerse- y señala la necesidad de mancomunar esfuerzos, sin distinción de color político, en la tarea de superar lo que califica de "Estado de emergencia".
"La solución del problema político -afirma- dará lugar a las demás soluciones. Pero el problema económico es de una importancia extraordinaria. Por eso se ha venido trabajando intensamente, y todos los proyectos de leyes que se han pasado a la consideración de los señores legisladores, han sido estudiados profundamente y pertenecen a un plan de conjunto, como deben ser los planes que elaboremos en el presente, pensando en el futuro inmediato.”
"Por eso yo hago de esta oportunidad, una ocasión para pedirles a los señores legisladores que contemplen y aceleren los estudios de todos los aspectos del conjunto de leyes económicas, sin las cuales hay detenidos algunos planes que solamente podrán ejecutarse a través de estas leyes".
Y vuelve una vez más sobre el tema ecológico y el imperativo del continentalismo: ''Tenemos que empezar a pensar que formamos parte de un Continente cuyo destino es envidiable, aún para los superdesarrollados, que se están quedando sin las riquezas naturales y pensando que nosotros, los que disponemos de esas reservas, seremos los ricos del porvenir, en tanto que ellos serán los pobres del futuro (...).”
“Pensemos en esta gran enseñanza, porque la etapa que viene de acá al comienzo del siglo XXI -el temido año 2000- ha de ser de grandes previsiones, si no queremos sucumbir (...). Nada hay más importante en la política internacional que eso, porque si no nos organizamos para defendernos, nos lo van a quitar todo (...).”
“Hay que pensar, señores, en que ya el mundo -y, sobre todo, los grandes países- esta pensando en que esta evolución que nosotros hemos presenciado, va a desembocar, quizás antes que comience el siglo XXI, en una organización universalista que reemplace al continentalismo actual. Y en esa organización universalista se llegan a establecer un sistema en que cada país tendrá sus obligaciones, vigiladas por los demás, y obligado a cumplirlas aunque no quiera, porque es la única manera en que la humanidad puede salvar su destino, frente a la amenaza de la superpoblación y de la destrucción ecológica del mundo.”
"Es así que nosotros debemos comenzar a pensar, también, que ese universalismo ha de ser organizado por alguien; y que si nosotros no nos disponemos también a intervenir en la organización de ese internacionalismo, todos nuestros años de lucha por liberarnos serán inútiles, porque si los imperialismos actuales imponen el ritmo de esa universalización, lo harán en su provecho, no en el nuestro".